Octubre del 2006
Publicado en mi sangre el 15 de Octubre, 2006, 22:21
por Gibby
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Desempolvando algunos libros, también se le cayó el polvo a algunos recuerdos: dí nueva-mente con una dedicatoria de mi padre, en un libro que me regaló hace años, que me marcó la vida, porque fue como un campanazo que resonó en mi cabeza y de alguna manera me despertó. El libro; Greek Tragedy, el autor; Doctor H. D. F. Kitto, la dedicatoria:
Gibby:
"Vivimos recorriendo un desierto que sólo tiene horizonte" y "Lo que suponemos metas son etapas"
Dios te bendiga, hijo
El Paso del Norte. 1986
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Publicado en Recetas el 14 de Octubre, 2006, 13:25
por GAGV
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Cómo preparar la barbacoa, tal como me lo contó Huehuetahtli
Cómo aprendió a prepararla, dónde y cuándo; yo no lo sé; probablemente cuando era niño, en Santa Mónica, de cómo la preparaban en el rancho; aunque habría que preguntarle, porque seguro es una historia interesante.
En aquel entonces, cuando me lo platicó, yo ya no era niño y a él aún no lo llamaban Huehuetahtli; yo lo llamaba Papi, algunos otros: compadrito, Don Blas, Blasito, y la mayoría "Tío Blas", pero por primera vez tuve ocasión de ayudarle a preparar la barbacoa cuando celebró su cumpleaños 80. Espero poder ayudarle nuevamente cuando cumpla 85, y que me diga si he aprendido la lección; si ya puedo decir que se preparar barbacoa y tengo 5 años de experiencia.
La siguiente es la receta con sus propias palabras, tal cual las recuerda mi memoria, y sirva el ejercicio para desempolvar un poco recuerdos y afectos.
"La barbacoa se prepara abriendo un hoyo redondo de un metro de profundo y uno de circunferencia; si se puede, para que la tierra no pierda el calor, se forra con tabiques, si hay, refractarios, que son mas duros, de un barro menos quebradizo, y cocido a más alta temperatura.
Se hace fuego con leña dura, de encino o de mezquite, que haga buenas brazas, y se sigue quemando la madera hasta que haya unos veinte centímetros de brazas.
Se coloca al fondo una cazuela grande de barro, que es la que va a recibir los escurrimientos que dan sabor al consomé; se le avienta un puño de arroz y otro tanto de garbanzos, tantas hierbas de olor como se necesiten, y encima se pone una parrilla sobre la cual se colocará la carne.
Cuando las brazas están listas, se queman pencas de maguey para ablandarlas; tantas que alcancen para cubrir la carne por completo.
La carne puede ser de chivo o de borrego. Es mejor el borrego. No hace escándalo cunado se le mata; se le degüella sencillamente. Se entrega; no huye ni llora. El borrego es un animal noble, bueno para ser sacrificado.
Al chivo se le emborracha; hay que darle una cerveza para que se atarante y no se de cuenta, si no, hace gran alboroto; chilla, corre, se agita y sufre mucho; la carne como que se amarga; sabe a chivo.
El animal se descuartiza en trozos grandes. La carne de la barbacoa se prepara haciendo cortes largos y mechándola con sal de grano; se le puede untar un poco de mantequilla.
Se colocan los trozos grandes de carne sobre la parrilla y se cubren completamente con las pencas. Después se coloca una loza o una lámina como tapa, y se llena el hoyo de tierra.
Empieza por hacer el fuego. Si empiezas a las 10 de la mañana, estarás tapando el hoyo a las 3 o 4 de la tarde. La barbacoa estará lista para la mañana siguiente. No sucede nada malo si se le deja en el hoyo más tiempo; se puede seguir horneando hasta la tarde, a la hora que se le necesite.
Se destapa el hoyo, y la barbacoa envuelta en las pencas de maguey está lista. En la cazuela habrá un caldo que, rebajado a la mitad con agua hirviendo, se le sirve en jarritos de barro; se le pican cebolla, cilantro y chiles verdes, sal y limón al gusto, y es un consomé delicioso.
En el hoyo se pueden poner dos borregos. Cada borrego alcanza para 100 personas, si es de buen tamaño."
No tlaso no Tatzin; in tlazo Huehuetahtli, to Tata, to Coli, Nejuatl ni tlasojtla
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Publicado en Había una vez el 6 de Octubre, 2006, 17:24
por GAGV
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¡Se vende Alma!
...medio uso, amplia experiencia, inteligencia, buenas condiciones exteriores, para nada inmaculada, pero a cambio, muy bien intensionada.
¡Se Subasta!
No hay precio de salida Hága usted la primera postura, ¿cuál es su oferta? ¿Quién da más?
Así empieza la historia, como muchas historias. ¿Pero quién podría querer un alma?, ¿quién, que no fuera el mismísimo demonio?. ¡Venderle el alma al diablo!, ¡a estas alturas!, y, además, ¿qué significa eso en términos prácticos?. Vender el alma; ¿dar las nalgas?, ¿ser esclavo 24 horas al día?, ¿o tener que hacer qué?, ¿tener que matar a quién?, ¿cometer qué otros pecados?,... ¿para qué le sirve un alma al que la compra?. ¡Y el diablo!, ¿quién es ese?; ¿un sátiro pintado de rojo, con aliento sulfuroso?, ¿un dios pagano disfrazado de malo?, ¿un bromista aprovechado (como el del chiste "estas ya muy grandecito como para creer que se te aparece el diablo...")?. En fin, la historia continúa en que está esperando ofertas, y pensando: "Si yo tuviera otra edad, si me hubiera ido mejor, no tendría que estar a estas alturas teniendo que vender el alma. Y ni siquiera se cuanto cuesta; ni si con lo que me den me va a alcanzar... (seguirá, porque ha seguido y así fue)
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Publicado en Eroti-K el 5 de Octubre, 2006, 22:43
por GAGV
bajo la sombra de un sueño me entretenía dibujando tu cabello con la arena de la playa; tus manos, tus labios, tus senos, tu vientre inyectado de simiente; hasta que te lame el mar deshaciendo tu retrato; el sueño sigue hasta que se hace tarde y su sombra se alarga hasta tocar el horizonte, y así el recuerdo se fuga, se ha ido
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Publicado en Cuando era niño el 1 de Octubre, 2006, 15:05
por GAGV
Dicese de lo que no se olvida.
2 de octubre
Cuando era niño, unos días antes, sólo sabía que era cosa de estudiantes; nos visitó un primo lejano que iba en la prepa, no en la prepri, como yo, y era estudiante; ¿qué hacía en mi casa?, yo había escuchado que los estudiantes eran peligrosos y no había que estar por donde iban a pasar, porque cada que pasaban rompían vidiros, pintaban bardas y hasta quemaban camiones. Dos días después, escuché que había sido cosa de policias y soldados, que había habido muchos muertos, y que ya iban a ser las olimpiadas. Me bastaban respuestas sencillas para acallar los ¿por qué?. Yo no había visto nada, no me gustaban los noticieros y no prestaba atrención si no me obligaban a hacerlo. Por qué un compañerito de la preprimaria no regreso a clases y los desfiles de soldados y estudiantes que tocan trompetas y tambores y pintan aparadores no eran cosas que en mi mente tuvieran relación clara. Mi recuerdo actual del 2 de octubre se ha ido construyendo a lo largo de 38 años de recuerdos, de memorias, de capas anuales de conciencia; nubarrones de experiencia, un poco de amor, algo de íra, algo mas de resignación, y allá, hasta el final, pero no al final, un poquitin de esperanza. ¡Por supuesto!
¡No se olvida!
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